Érase una vez... Un mar que nunca se hace mayor, por lo que quienes lo visitan, lo hacen siempre con la ilusión propia de un niño. El Mar Menor, un mar en el que no se cumple el "fueron felices y comieron perdices", porque por supuesto que los visitantes son felices en este entorno único, pero no comen perdices. Toman aperitivos tan deliciosos como los salazones: los más conocidos, la hueva y la mojama; platos tan apetitosos como un buen arroz caldero; y el encargado de poner el broche final, es siempre el café asiático.

Mar Menor

El mar que nunca se hace mayor

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