Encaramada sobre un hermoso cerro coronado por los restos de un castillo y su bien conservada
Torre del Homenaje, podría decirse que todo el conjunto moratallero es
monumental gracias a sus rincones y al angosto trazado de sus calles empinadas, llenas de historia y antigüedad. Manifestaciones artísticas
rupestres de gran relieve, junto con restos de asentamientos ibéricos, romanos y medievales, son vestigios de la antigua ocupación humana de estas tierras.
Moratalla tiene su término en el núcleo montañoso de mayor masa forestal de la región, poblada de pinos, encinas, robles y singulares sabinas, con moradores como el águila real y el jabalí. Con
paisajes nobles y olvidados del interior, caseríos abandonados y parajes solitarios, las posibilidades para los amantes de la naturaleza son múltiples: ascender a
Revolcadores (2.027 m) el pico mas alto de la región, visitar las pedanías diseminadas en la soledad de sus campos, descubrir el encanto de Ermita de la Rogativa (s. XVI), remontar el río Benamor, de cristalinas aguas, o admirar el puente romano sobre el Alharabe.
La visita a Moratalla se completa con el Centro de Interpretación de Arte Rupestre Casa Cristo, cuya finalidad es difundir el arte rupestre en la región de Murcia, declarado Patrimonio de la UNESCO.
Declaradas de Interés Turístico Regional, podemos destacar dos de sus fiestas,
la Semana Santa, conocida por su
tamborada y las
Fiestas del Santísimo Cristo del Rayo, dedicada a la imagen del Cristo que, en 1621, hizo las veces de pararrayos, salvando al pueblo de una catástrofe.