La Comarca del Altiplano nos adentra en la Murcia mesetaria, de extensas planicies que presagian la proximidad de las llanuras manchegas. Estos campos aparecen ante los ojos del viajero cubiertos de
viñedos, formando las comarcas vitivinícolas de Jumilla y Yecla, poblaciones con intensa raigambre e historia. Son muchas las posibilidades que ofrece esta comarca. Una bien curiosa es conocer de cerca los numerosos yacimientos arqueológicos de las Edades de Bronce, Medievo y mundo romano, así como una curiosa colección de piezas ibéricas. La próxima Sierra de El Carche refresca con su brisa la calidez de una tierra jumillana plagada de vides y de fiestas, como la de la Vendimia. También Yecla, al amparo de su emblemático Monte Arabí, se deja arrastrar por el peso de la
tradición festiva y rinde culto a la Purísima, allá por diciembre, entre pólvora purificadora y disparos de arcabuz. Todo el mundo es bien recibido.